jueves, 4 de junio de 2015

“Gobernabilidad en riesgo por crispación social”, alerta titular de la CNDH ante Peña Nieto


En medio del escándalo por las presuntas torturas y ejecuciones atribuidas a la Policía Federal (PF) en Ecuandureo, Michoacán, el presidente Enrique Peña Nieto encabezó la ceremonia por los 25 años de creación de la CNDH, al lado del ombudsman Luis Raúl González Pérez.
jueves, 04 de junio de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- En un acto deslucido, al que acudieron los presidentes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), del Senado y Cámara de Diputados, Luis María Aguilar, Miguel Barbosa y Julio César Moreno, respectivamente, Peña Nieto eludió en su discurso los agravios en materia de derechos humanos ocurridos en sus primeros tres años de gobierno, así como del ambiente de crispación social que se vive en vísperas de la jornada electoral del domingo 7.
En contraposición, el ombudsman nacional expresó su preocupación por la violencia en el país en medio del proceso electoral, y alertó sobre “riesgo” que corren la gobernabilidad y el sistema democrático si no se mantienen vigentes los derechos humanos, por lo que hizo un llamado a “construir la paz”.
En el alcázar del castillo de Chapultepec, Peña Nieto enunció un mensaje protocolario de reconocimiento por el primer cuarto de siglo del organismo nacido durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y que tuvo como primer presidente a Jorge Carpizo McGregor, institución “orgullosamente mexicana y que tiene un amplio reconocimiento internacional”.
Ante miembros de su gabinete, encabezados por el responsable de la política interna, Miguel Ángel Osorio Chong, además de gobernadores, Peña Nieto se comprometió a “trabajar de manera corresponsable para garantizar (…) el pleno ejercicio de los derechos humanos”, para lo cual sugirió “atender lo inmediato, lo coyuntural”, así como “estrategias a largo plazo para superar los desafíos estructurales e incluso los de índole cultural”.
Peña Nieto fue antecedido en su discurso por González Pérez, quien describió un país en el que prevalecen abusos como “la tortura, la desaparición forzada y los problemas relativos a las personas en condición de migrantes, agravados por la presencia de las organizaciones criminales”.
El titular de la CNDH alertó que si no se logra “la plena vigencia” de los derechos humanos, “se pone en riesgo la gobernabilidad y el sistema democrático”.
Ese panorama persistente, pese a la existencia de la CNDH, advirtió, “impone la necesidad de revisar si los derechos humanos efectivamente se han puesto como eje de toda decisión de gobierno y si los servidores públicos realmente están capacitados y han asumido el respeto a la dignidad humana como parámetro de actuación”.
Luego de reconocer que ante los expedientes de casos como Aguas Blancas, Acteal, San Fernando, Chalchihuapan o Tlatlaya el alcance del organismo ha sido “visibilizarlos, evitar que se olviden y procurar que no queden impunes”, González Pérez apuntó que en casos como Iguala, Apatzingán y recientemente Ecuandureo, “la demanda y necesidad de que se conozca la verdad imponen la realización de investigaciones exhaustivas, imparciales, diligentes y objetivas”.
También reconoció que “la violencia registrada en algunas zonas del país ha puesto en riesgo la vigencia de los derechos humanos y generado una alerta para quienes vemos por protección y defensa”, y junto con la “descomposición social, ponen a prueba a las instituciones, incluida la CNDH, y evidencian las carencias, las profundas desigualdades, la falta de oportunidades y de respuesta por parte de las autoridades desde hace muchos años, así como la debilidad del estado de derecho en esas regiones”.
González Pérez no dejó pasar la oportunidad para hablar del proceso electoral en el que “la frecuencia e intensidad de hechos violentos también se han registrado (…), resultan preocupantes y no pueden ser aceptables”.
Luego de rechazar “acciones meramente reactivas” del Estado ante la violencia, elombudsman hizo un llamado a Peña Nieto, a los gobernadores y al jefe de gobierno capitalino, representados en la Conago, para “generar un consenso y compromiso de paz en nuestro país, con sustento en la aplicación de la ley, en la justicia, en la igualdad y en las libertades públicas, que involucren a todos los órganos del Estado y a la sociedad.
“Los riesgos y consecuencias de la violencia son sumamente graves, aún estamos a tiempo de revertir el proceso”, insistió González Pérez al recomendar “apostar, no sólo a la vigencia de la ley, sino a la cultura y a la educación, con sustento en lo derechos humanos, y todo lo que sirva para construir la paz”.
Peña Nieto y González Pérez compartieron el presídium con el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro; el gobernador de Tlaxcala y presidente de la Conago, Mariano González Zarur; el jefe de gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera Espinosa, y Rubén Moreira Valdés, mandatario de Coahuila y coordinador de la Comisión de Derechos Humanos de la Conago.
A la ceremonia por los 25 años de la CNDH asistieron los expresidentes del organismo Mireille Roccatti, Jorge Madrazo, José Luis Soberanes y Raúl Plascencia Villanueva.
También acudieron algunos miembros de organizaciones civiles, como Mariclaire Acosta, de Freedom House; Alicia Vargas, de la Red por los Derechos de la Infancia; Clara Jusidman, de Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social (Incide social), así como el representante adjunto de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Jesús Peña.

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